Fuente: El Planeta Urbano

La creadora de la marca de perfumería de autor Blind busca romper con las convenciones tradicionales de la sociedad creando fragancias que no pertenecen a un género específico y que promueven la integración, la aceptación y el respeto a cada persona en función de su identidad.

En la novela de 1985 El perfume: historia de un asesino, el alemán Patrick Süskind nos regalaba un sinfín de líneas con descripciones tan puntales respecto de los aromas que casi podías percibirlos a medida que ibas leyendo. Además, agregaba que quien dominaba los olores, dominaba el corazón de los hombres, “porque el perfume iba directo al corazón y allí decidía de modo categórico entre inclinación y desprecio, aversión y atracción, amor y odio”.

–¿Cómo se amalgaman los aromas con nuestra mente?

–Hay mucha literatura que vincula los aromas con nuestros recuerdos. Cómo procesa el cerebro los aromas es materia de estudio de la neurociencia. En términos muy simplificados, los aromas funcionan como estímulos que el sistema límbico del cerebro decodifica y asocia con momentos ya vividos. Por eso ciertos aromas nos evocan el mar, la playa, el campo, ciudades, países, personas. Sentir placer con los recuerdos a través de los olores es un proceso químico. La nostalgia es una construcción cultural que lo explica. Todos somos nostálgicos en algún momento de nuestras vidas, en más de uno. Parece que con la nostalgia nos conectamos con experiencias positivas que nos ayudan a reafirmar nuestra autoestima y a reforzar los vínculos sociales.

–¿Cómo se relaciona una fragancia con la identidad de la persona?

–Las fragancias son una herramienta para expresarnos y construir aquello que deseamos que la mirada del otro destaque. Inferir características de una persona en función de los aromas que escoge es una tarea individual. Desde Blind no buscamos categorizar o estandarizar a las personas. Creemos que cada uno elige las notas que le gustan libremente.

–¿Las fragancias infieren en nuestro estado de ánimo?

–Los olores afectan nuestro estado psicológico provocando emociones concretas. Ciertos aromas nos predisponen a la relajación, a la alegría, a la autoconfianza y son utilizados para tratar la salud emocional de las personas.

–¿Por qué elegiste convertirte en alquimista y crear Blind?

–Ocurrió como parte de un camino de realización personal, quería ser protagonista en el mundo creativo de los aromas. Así que me inscribí en un curso de perfumería, en la Asociación Argentina de Químicos Cosméticos, para adquirir conocimientos técnicos. En paralelo investigué mucho el mercado de fragancias de autor y me convencí de que yo también podía crear una propuesta de fragancias totalmente originales y superpremium, para un público que busca permanentemente referenciarse de manera exclusiva. Algunas personas siempre están a la caza de cosas nuevas, con diseño y de mucha calidad. El nombre Blind (“ciego”, en inglés) es para abrirle el camino al olfato, porque trabajamos con aromas en un mundo plagado de estímulos visuales. Pero también dejarles lugar a los otros sentidos, como el tacto, por lo cual trabajamos con el braille en la comunicación de nuestro packaging, y el oído, linkeando una fragancia con un ritmo latinoamericano a través del nombre de cada perfume.

«Desde la marca buscamos romper con las convenciones de la tradición en perfumería: así como no hay colores de mujer o de hombre, tampoco hay notas femeninas o masculinas»

–¿Cómo nace la idea de crear fragancias sin género?

–Desde la marca buscamos romper con las convenciones de la tradición en perfumería: así como no hay colores de mujer o de hombre, tampoco hay notas femeninas o masculinas. Integramos a una gran parte de la sociedad que está evolucionado, en términos de aceptar y respetar cómo se autoperciben las personas sobre su identidad, sin acudir a los rótulos.

–Además, una de las cualidades que tiene Blind es el respeto por los animales.

Así es, creemos que todos somos responsables de mantener saludable el ecosistema de la Tierra, el equilibrio de nuestro mundo. Por eso elegimos trabajar con notas sintéticas de muy alta calidad, para reemplazar aquellas de origen animal.

–¿Todos los aromas se pueden combinar?

–Yo diría que casi todos los aromas se pueden combinar, y que la clave son las proporciones que se utilizan en cada mezcla, de acuerdo con el objetivo que se quiera lograr. Sin embargo, hay fórmulas que fueron muy bien aceptadas por la gente y que tienen o han tenido mucho éxito.

–¿Cuáles son los aromas más tradicionales y fáciles de identificar?

–Los aromas más claramente identificables son los florales y los cítricos. Creo que resulta más difícil identificar las distintas maderas o la diversidad de especias.

–¿Cómo se relacionan los nombres de cada fragancia con sus composiciones?

–A través del nombre buscamos evocar con cada composición un mundo de sonidos particulares, que remitan a una identidad latinoamericana. Por eso elegimos Bossa, Milonga, Mento, Xote, Son y Lando.

–¿Hay fragancias particulares para determinados climas y territorios?

–Tradicionalmente, se asocian las amaderadas, aromáticas y animálicas con el otoño-invierno y con las salidas nocturas, que predisponen a la seducción, y las florales, frutales y cítricas con la primavera-verano y el día, el trabajo, etcétera. Pero desde Blind intentamos romper con esos estereotipos, que sólo responden a funciones comerciales. Buscamos que cada uno elija lo que le gusta y lo use cuando quiera.

–¿Qué es lo que aconsejás a la hora de elegir una fragancia?

–Aconsejaría que cada uno busque lo que le gusta y no tenga miedo en elegir usar sus notas preferidas, sin preconceptos.