Fuente: Cronista

Tal como existen personas adictas a las prendas o a la tecnología, hay quienes son adictos a los perfumes. Su metodología es la siguiente: primero, comienzan comprando fragancias de tal o cual diseñador más que nada porque el frasco es de ensueño y merece la pena coleccionarlo. Luego llegan las ediciones limitadas y la idea de que no les falte ninguna. Y, finalmente, los perfumes de autor y las creaciones ultra exclusivas. Se trata de fragancias que se compran a mayor velocidad que la necesaria para consumirlas y que surgen de una necesidad de poseerlas. Es en este estadio cuando algunos se vuelven tan tan fanáticos que se vuelcan a elaborar sus propias fragancias. Una de ellas es Adriana Lopardo, quien, impulsada por el aburrimiento de las propuestas mainstream, y la conciencia de que faltaba una marca de fragancias de autor súper premium y directo al corazón y allí decidía de modo categórico entre inclinación y desprecio, aversión y atracción, amor y odio”.

«Siempre busco nuevas creaciones de fragancias, especialmente aquellas que son más raras. El emprendimiento es el resultado de una evolución y mezcla de ideas, como ese poder de transportarnos a otros mundos que tienen las fragancias y la curiosidad que me despiertan las nuevas posibilidades de combinaciones de notas y acordes», cuenta esta Comunicadora Social, egresada de la UBA que se dedicaba a las Relaciones Públicas hasta que, a fin de 2018 decidió montar este negocio con una inversión inicial propia de $ 7,9 millones.

Lopardo revela que en el inicio de la producción y el desarrollo del proyecto, uno de sus mayores retos fue el desconocimiento del nicho que ocupan las fragancias. Superada esta instancia, su mayor desafío «es abrir el mercado para las fragancias de autor, es decir, que la gente conozca que existe la posibilidad de ‘vestir’ una fragancia exclusiva, distinta y personal por fuera de la industria masiva del perfume».

Enfocarse en un producto de lujo sin límites de edad ni sexo no fue casual. «No hay fragancias de mujer o de hombres, hay fragancias que nos gustan o no nos gustan. Los estereotipos y convenciones de la industria de la perfumería ya no acompañan los cambios en la sociedad. A través de esta propuesta busco co-fundar un nuevo paradigma en el sector», explica quien dio su primer paso formal en la perfumería estudiando en la Asociación Argentina de Químicos Cosméticos.

«El resto vino investigando y contactándome con diferentes proveedores hasta armar mi rompecabezas productivo. Tenía muy claro lo que quería, y busqué hasta que encontré a los proveedores que me entendieron. Abrirse camino con algo nuevo requiere mucho tesón y claridad. Nunca desconfié del éxito de mi proyecto porque siempre supe lo que quería: contar historias nuevas, en un universo que no necesita de las palabras».

Hoy desarrolla la creación de sus aromas en un laboratorio con perfumistas (narices) con mucha experiencia, y luego terceriza la producción en grandes compañías. Son seis fragancias que, en sus versiones de 50 mililitros, se venden a partir de los $5400. Además posee una versión de dos discovery kit, que agrupan tres fragancias florales, y tres amaderadas. Al tratarse de ediciones limitadas, produce 4000 unidades por cada producto.

«Cada una intenta evocar universos emocionales individuales y, al mismo tiempo, representan una identidad musical denominada con un ritmo latinoamericano: Bossa, Milonga, Mento, Xote, Lando», explica esta emprendedora que este 2020 estima crecer 30% en volumen y que emplea a cinco personas.

El diferencial de Blind Fragrances es la propuesta de fragancias genderless, creadas con esencias sofisticadas. Además, es una marca cruelty free (no experimenta con animales). «El avance de la tecnología nos permite trabajar con una muy alta calidad de productos sintéticos, para reemplazar aquellos que provienen de animales. En la mayoría de los casos, las esencias son naturales.»

Proyectos a futuro
Su público se divide en dos: los más jóvenes, que se sienten atraídos por la propuesta del genderless; y un público mayor, que es fanático de la perfumería y aprecia la exclusividad y calidad. Y no solo son argentinos, ya que actualmente vende en Uruguay y tiene pensado expandirse a otros países de América latina.

Además de su proyección internacional, Lopardo tiene otros planes, como diseñar nuevas fragancias para 2021 y fabricarlas en Francia para ingresar al mercado europeo. A la vez, planea expandir el mercado local, por lo que próximamente inaugurará el showroom de Blind, donde sus clientes también podrán crear sus propias fragancias de autor.